
El cruce AUD/JPY cotiza en terreno positivo en torno a 110,75 durante las primeras horas de la sesión europea del martes. El tono restrictivo del Banco de la Reserva de Australia (RBA) brinda cierto apoyo al dólar australiano (AUD) frente al yen japonés (JPY). Los datos de inflación de Australia correspondientes a septiembre serán el principal foco de atención el miércoles. El viernes, la decisión sobre los tipos de interés del Banco de Japón (BoJ) acaparará el protagonismo.

La subgobernadora del RBA, Sarah Hunter, afirmó que el banco central «todavía no ha terminado del todo» de combatir la inflación, lo que apunta a que es probable que se anuncien nuevas subidas de tipos cuando los responsables de la política monetaria se reúnan a principios del próximo mes. Los mercados descuentan ahora una probabilidad de casi el 62 % de que los tipos de interés suban al 4,85 % en la próxima reunión del Consejo del RBA, según el ASX RBA Rate Tracker.
Los operadores esperan el informe del índice de precios al consumo (IPC) de Australia en busca de nuevos catalizadores. Los economistas prevén que el IPC interanual registre un aumento del 4,2 % en septiembre, mientras que se proyecta un incremento mensual del 0,7 % en ese mismo mes. Cualquier indicio de una inflación más elevada en Australia podría impulsar al dólar australiano a corto plazo.
Se espera que el BoJ mantenga los tipos de interés sin cambios en el 1,25 % en su reunión de política monetaria de octubre, que se celebrará el viernes. Los analistas señalaron que el banco central japonés probablemente evitará dar pistas explícitas sobre el calendario y el ritmo de futuras subidas de tipos, al tratar de equilibrar la necesidad de prevenir el riesgo de que la inflación supere el objetivo con la de no desestabilizar unos mercados nerviosos mediante una subida prematura.
Los analistas de Brown Brothers Harriman señalan que «se espera ampliamente que el BoJ mantenga los tipos sin cambios en el 1,25 % y evalúe la subida de 25 puntos básicos de septiembre antes de volver a endurecer la política monetaria». Destacan el tono prudente del gobernador Kazuo Ueda en septiembre, cuando advirtió de que «las subidas rápidas de tipos podrían desestabilizar los precios de los activos» y subrayó que «podría llevar algún tiempo confirmar que la inflación del 2 % está consolidada».
Aun así, BBH sostiene que «una inflación subyacente más firme deja margen para un informe de perspectivas de tono más restrictivo, lo que elevaría las expectativas sobre los tipos del BoJ en favor del JPY». Como reflejo de este cambio en las expectativas del mercado, señalan que «la curva de swaps descuenta una probabilidad del 75 % de que el BoJ suba los tipos 25 puntos básicos, hasta el 1,50 %, en la reunión del 18 de diciembre, y casi 75 puntos básicos de endurecimiento en los próximos doce meses».
Himino, del BoJ, obtiene una puntuación de 8,2/10 en FXS Speechtracker, exactamente en línea con el promedio histórico, pero el énfasis en el aumento de la inflación subyacente y de las expectativas de inflación denota una inclinación restrictiva. La fuerte demanda vinculada a la inteligencia artificial (IA), que impulsa la inversión en bienes de capital y las exportaciones, junto con unas condiciones financieras acomodaticias, unos tipos de interés reales bajos y un rápido crecimiento del crédito bancario, refuerza la tesis de que la inflación está convergiendo hacia el objetivo del 2 %, lo que favorece un sesgo de mayor fortaleza del yen.
Las advertencias de que posponer los cambios de política monetaria podría agravar los riesgos alcistas para los precios y perjudicar a la economía apuntan a una creciente disposición a ajustar la política, aunque el momento siga dependiendo de los datos. El énfasis en lograr la estabilidad de precios mediante una «política monetaria adecuada» para asegurar un crecimiento sostenible sugiere que el BoJ se está alejando gradualmente de una orientación ultralaxa, un contexto que debería limitar las caídas del yen y mantener a los mercados atentos a futuros pasos de normalización.
En el gráfico diario, el AUD/JPY mantiene un tono contenido al permanecer por debajo de la media móvil simple (SMA) de 100 días. El precio ha recuperado la banda media de 20 periodos de las bandas de Bollinger, lo que sugiere cierta estabilización a corto plazo, mientras que el índice de fuerza relativa (RSI) de 14 periodos, en 52,25, apunta a una ligera mejora del impulso que aún no pone en cuestión la estructura bajista predominante, definida por la SMA situada por encima del precio.
A la baja, el soporte inicial se sitúa en la banda media de Bollinger, en torno a 110,20, seguido del nivel psicológico de 110,00. Más abajo, el siguiente soporte se encuentra en la banda inferior de Bollinger, cerca de 109,20, donde los vendedores podrían mostrarse más cautos si el par reanuda su descenso.
Al alza, la resistencia inmediata se encuentra en la banda superior de Bollinger, cerca de 111,20, antes de la SMA de 100 días en 112,00. Una cotización sostenida por encima de este nivel podría dar paso a un repunte hacia el máximo del 18 de agosto, situado en 113,61.
(El análisis técnico de este artículo se ha elaborado con la ayuda de una herramienta de IA. Más información.)
El yen japonés (JPY) es una de las divisas más negociadas del mundo. Su valor viene determinado, en términos generales, por la evolución de la economía japonesa, pero más concretamente por la política del Banco de Japón, el diferencial entre los rendimientos de los bonos japoneses y estadounidenses o la percepción del riesgo entre los operadores, entre otros factores.
Uno de los mandatos del Banco de Japón es el control de la divisa, por lo que sus decisiones son clave para el yen. El BoJ ha intervenido directamente en los mercados de divisas en algunas ocasiones, generalmente para reducir el valor del yen, aunque evita hacerlo con frecuencia debido a las inquietudes políticas de sus principales socios comerciales. La política monetaria ultralaxa del BoJ entre 2013 y 2024 provocó una depreciación del yen frente a las principales divisas debido a una creciente divergencia entre la política del Banco de Japón y la de otros grandes bancos centrales. Más recientemente, la retirada gradual de esta política ultralaxa ha brindado cierto apoyo al yen.
Durante la última década, la decisión del BoJ de mantener una política monetaria ultralaxa ha ampliado la divergencia con otros bancos centrales, en particular con la Reserva Federal de Estados Unidos. Esto favoreció una ampliación del diferencial entre los rendimientos de los bonos estadounidenses y japoneses a 10 años, lo que benefició al dólar estadounidense frente al yen japonés. La decisión del BoJ en 2024 de abandonar gradualmente la política ultralaxa, junto con los recortes de tipos de interés de otros grandes bancos centrales, está reduciendo este diferencial.
El yen japonés suele considerarse una inversión refugio. Esto significa que, en momentos de tensión en los mercados, es más probable que los inversores coloquen su dinero en la divisa japonesa debido a su supuesta fiabilidad y estabilidad. Los periodos de turbulencias suelen reforzar el valor del yen frente a otras divisas que se perciben como inversiones más arriesgadas.