
El precio del oro (XAU/USD) prolonga su agonía, con una caída de casi el 0,60 % el viernes, y se encamina a cerrar la semana con pérdidas, ya que el encarecimiento de la energía aumenta las posibilidades de que los principales bancos centrales endurezcan su política monetaria para controlar la inflación. En el momento de redactar este artículo, el XAU/US ronda los 4.000 $ tras tocar un mínimo de tres meses en 3.975 $.

El oro se encamina a perder casi un 3,90 % esta semana ante la escalada del conflicto en Oriente Medio. Las agencias de noticias informaron de que Estados Unidos e Israel se preparan para lanzar un ataque contra Irán tras las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, mientras el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) ataca buques que transitan por «rutas ilegales» en el estrecho de Ormuz. Además, los hutíes y Arabia Saudí intercambian disparos, lo que agrava el pesimismo en los mercados financieros.
Los datos estadounidenses fueron dispares: la confianza de los consumidores se deterioró, mientras que la actividad empresarial se expandió.
El índice de confianza del consumidor de la Universidad de Michigan cayó en octubre a su nivel más bajo en cinco meses, al pasar de 48,1 a 48, debido al encarecimiento de la energía y a las expectativas de que la Reserva Federal (Fed) mantenga los tipos elevados durante más tiempo. Las expectativas de inflación se mantuvieron sin cambios respecto al informe anterior, aunque siguen por encima del objetivo del 2 % de la Fed. Los consumidores prevén una inflación del 4,7 % para los próximos 12 meses y del 3,5 % para un horizonte de cinco años.
S&P Global publicó los índices preliminares de gestores de compras (PMI) de los sectores manufacturero y de servicios de Estados Unidos, que mostraron que la actividad manufacturera mejoró de 55,9 a 56 en octubre, mientras que la de servicios se moderó de 58,8 a 57,9, tal como esperaban los analistas.
Mientras tanto, la geopolítica sostiene los precios del petróleo, con el West Texas Intermediate (WTI), la referencia del crudo estadounidense, subiendo más de un 4 % y situándose de nuevo por encima del umbral de los 100 $. Por tanto, las expectativas de que los precios de la energía sigan elevados aumentan las probabilidades de que la Reserva Federal suba los tipos para devolver la inflación al objetivo del 2 %.
Pese a ello y a los elevados datos de inflación al consumidor y al productor de la semana pasada, los mercados monetarios habían descartado una subida de tipos en la reunión de la Fed de la próxima semana. Sin embargo, para diciembre, la probabilidad se sitúa en el 78 %, según Prime Terminal.
La próxima semana, la agenda estadounidense incluye la reunión de la Fed el martes y el miércoles, seguida el jueves de la publicación de su indicador de inflación preferido, el índice de precios del gasto en consumo personal (PCE) subyacente.
El precio del oro cotiza en torno a los 4.000 $ después de que los vendedores lo llevaran a un mínimo de tres meses en 3.975 $. Sin embargo, los compradores oponen resistencia e impulsan el metal precioso hacia los 4.000 $.
Pese a ello, el pulso entre alcistas y bajistas favorece a estos últimos. En primer lugar, la estructura de mercado de máximos y mínimos sucesivamente más bajos permanece intacta y el impulso apunta a nuevas caídas, mientras el RSI (14) se aproxima a la zona de sobreventa.
Si continúa la tendencia bajista, el primer soporte del XAU/USD se sitúa en el mínimo del día de 3.975 $. Por debajo, los siguientes niveles son el mínimo del 17 de julio de 3.959 $ y el mínimo del año de 3.941 $.
Al alza, los compradores deben recuperar los $4,10, lo que abriría la puerta al nivel de los 4.200 $. Una vez superado, los siguientes objetivos son la media móvil simple (SMA) de 100 días en 4.224 $, la SMA de 50 días en 4.302 $ y los 4.500 $.

El oro ha desempeñado un papel fundamental en la historia de la humanidad, ya que se ha utilizado ampliamente como reserva de valor y medio de intercambio. En la actualidad, además de su brillo y su uso en joyería, el metal precioso se considera ampliamente un activo refugio, lo que significa que se percibe como una buena inversión en tiempos de turbulencias. El oro también se considera una cobertura frente a la inflación y la depreciación de las divisas, ya que no depende de ningún emisor ni gobierno concreto.
Los bancos centrales son los mayores tenedores de oro. Para respaldar sus monedas en tiempos de turbulencias, los bancos centrales suelen diversificar sus reservas y comprar oro para mejorar la percepción de solidez de la economía y de la moneda. Unas reservas de oro elevadas pueden reforzar la confianza en la solvencia de un país. En 2022, los bancos centrales añadieron a sus reservas 1.136 toneladas de oro por un valor aproximado de 70.000 millones de dólares, según datos del Consejo Mundial del Oro. Se trata de la mayor compra anual desde que existen registros. Los bancos centrales de economías emergentes como China, India y Turquía están aumentando rápidamente sus reservas de oro.
El oro mantiene una correlación inversa con el dólar estadounidense y los bonos del Tesoro de Estados Unidos, ambos importantes activos de reserva y refugio. Cuando el dólar se deprecia, el oro tiende a subir, lo que permite a los inversores y a los bancos centrales diversificar sus activos en tiempos de turbulencias. El oro también mantiene una correlación inversa con los activos de riesgo. Las subidas de la bolsa suelen debilitar el precio del oro, mientras que las ventas masivas en los mercados de mayor riesgo suelen favorecer al metal precioso.
Su precio puede variar por numerosos factores. La inestabilidad geopolítica o el temor a una recesión profunda pueden disparar rápidamente el precio del oro por su condición de activo refugio. Al ser un activo que no genera rendimientos, el oro tiende a subir cuando bajan los tipos de interés, mientras que un mayor coste del dinero suele lastrar al metal precioso. No obstante, la mayoría de sus movimientos dependen del comportamiento del dólar estadounidense (USD), ya que el activo cotiza en dólares (XAU/USD). Un dólar fuerte tiende a contener el precio del oro, mientras que un dólar más débil suele impulsarlo al alza.