
A continuación, un breve resumen de los principales acontecimientos de la guerra en Oriente Medio ocurridos durante el fin de semana, que se prevé que tengan un impacto significativo en los mercados en la próxima semana.

En la jerga financiera, los términos «risk-on» y «risk-off», de uso generalizado, se refieren al nivel de riesgo que los inversores están dispuestos a asumir durante un periodo determinado. En un mercado con apetito por el riesgo («risk-on»), los inversores son optimistas sobre el futuro y están más dispuestos a comprar activos de riesgo. En un mercado con aversión al riesgo («risk-off»), los inversores empiezan a actuar con cautela porque les preocupa el futuro y, por ello, compran activos menos arriesgados que ofrecen una mayor certeza de obtener una rentabilidad, aunque sea relativamente modesta.
Por lo general, durante los periodos de apetito por el riesgo, las bolsas suben y la mayoría de las materias primas, salvo el oro, también se revalorizan, ya que se benefician de unas perspectivas de crecimiento favorables. Las divisas de los países que son grandes exportadores de materias primas se fortalecen por el aumento de la demanda, y las criptomonedas suben. En un mercado con aversión al riesgo, suben los bonos, especialmente los de los principales emisores soberanos, el oro destaca y las divisas refugio, como el yen japonés, el franco suizo y el dólar estadounidense, se ven favorecidas.
El dólar australiano (AUD), el dólar canadiense (CAD), el dólar neozelandés (NZD) y otras divisas menos negociadas, como el rublo (RUB) y el rand sudafricano (ZAR), tienden a subir en los mercados en los que predomina el apetito por el riesgo. Esto se debe a que el crecimiento de las economías de estos países depende en gran medida de las exportaciones de materias primas, cuyos precios suelen subir durante los periodos de apetito por el riesgo. A su vez, esto ocurre porque los inversores prevén una mayor demanda futura de materias primas debido al aumento de la actividad económica.
Las principales divisas que tienden a subir durante los periodos de aversión al riesgo son el dólar estadounidense (USD), el yen japonés (JPY) y el franco suizo (CHF). El dólar estadounidense se fortalece porque es la moneda de reserva mundial y porque, en tiempos de crisis, los inversores compran deuda pública estadounidense, considerada segura por la baja probabilidad de que la mayor economía del mundo incurra en impago. El yen se beneficia del aumento de la demanda de bonos del Estado japonés, ya que una elevada proporción de estos está en manos de inversores nacionales que difícilmente los venderían de forma masiva, incluso en una crisis. El franco suizo se fortalece porque las estrictas leyes bancarias suizas ofrecen a los inversores una mayor protección del capital.