La inflación del IPC de Nueva Zelanda se modera al 3,7 % interanual en el tercer trimestre, frente al 3,8 % previsto

El índice de precios al consumo (IPC) de Nueva Zelanda del tercer trimestre se situó una décima por debajo de lo previsto tanto en términos trimestrales como interanuales, lo que alejó al dólar neozelandés de su máximo de cuatro semanas. En la vela correspondiente a la publicación del dato, el NZD/USD cayó desde ligeramente por encima de 0,5700 hasta justo por debajo de ese nivel, regresando a la zona donde cotizaba antes de superarlo durante la sesión.

Los precios subieron un 0,7 % trimestral, frente al 0,8 % previsto, y la tasa interanual se moderó del 4,1 % al 3,7 %, frente al 3,8 % esperado. El Banco de la Reserva de Nueva Zelanda (RBNZ) había proyectado un 3,9 % en septiembre. La subida del dólar neozelandés durante cinco sesiones había descontado un aumento de los tipos de interés el 28 de octubre sobre la base de esa proyección, y la publicación del dato ha debilitado esa expectativa.

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Los precios de los bienes y servicios no comerciables subieron un 1,0 % trimestral y un 3,3 % interanual, por lo que la debilidad se concentró en los precios de los bienes y servicios comerciables, entre los que se incluyen la gasolina y el diésel. Westpac estimó que los combustibles restaron alrededor de 0,4 puntos porcentuales a la tasa trimestral. Westpac fue el único banco de la encuesta que pronosticó un 3,7 % y, antes de publicarse el dato, calificó el descenso como un respiro temporal.

Reacción del mercado

La publicación del dato ha borrado alrededor de una décima parte de la subida de cinco sesiones desde el mínimo del 14 de octubre, situado justo por encima de 0,5550. Ese avance se frenó antes de alcanzar la media móvil exponencial (EMA) de 50 días, situada ligeramente por encima de 0,5700, por debajo de la cual cotiza el NZD/USD desde principios de septiembre. El indicador de impulso diario se encontraba cerca de la zona de sobrecompra antes de la publicación.


Gráfico de 5 minutos del NZD/USD

Preguntas frecuentes sobre la inflación

La inflación mide el aumento del precio de una cesta representativa de bienes y servicios. La inflación general suele expresarse como una variación porcentual mensual e interanual. La inflación subyacente excluye los componentes más volátiles, como los alimentos y los combustibles, que pueden fluctuar debido a factores geopolíticos y estacionales. La inflación subyacente es el dato en el que se centran los economistas y la referencia que utilizan los bancos centrales para fijar sus objetivos, ya que tienen el mandato de mantener la inflación en un nivel manejable, normalmente en torno al 2 %.

El índice de precios al consumo (IPC) mide la variación de los precios de una cesta de bienes y servicios durante un periodo de tiempo. Suele expresarse como una variación porcentual mensual e interanual. El IPC subyacente es la referencia que utilizan los bancos centrales para fijar sus objetivos, ya que excluye los precios volátiles de los alimentos y los combustibles. Cuando el IPC subyacente supera el 2 %, suele dar lugar a tipos de interés más altos, y ocurre lo contrario cuando cae por debajo del 2 %. Dado que unos tipos de interés más altos favorecen a una moneda, una mayor inflación suele traducirse en una moneda más fuerte. Lo contrario sucede cuando la inflación disminuye.

Aunque pueda parecer contradictorio, una inflación elevada en un país impulsa el valor de su moneda, mientras que una inflación más baja produce el efecto contrario. Esto se debe a que el banco central normalmente subirá los tipos de interés para combatir el aumento de la inflación, lo que atrae mayores entradas de capital internacional de inversores que buscan un destino rentable para su dinero.

Antiguamente, el oro era el activo al que recurrían los inversores en épocas de inflación elevada porque conservaba su valor. Aunque los inversores siguen comprando oro con frecuencia por su condición de activo refugio en momentos de turbulencias extremas en los mercados, esto no ocurre la mayor parte del tiempo. Esto se debe a que, cuando la inflación es alta, los bancos centrales suben los tipos de interés para combatirla. Unos tipos de interés más altos perjudican al oro porque aumentan el coste de oportunidad de mantenerlo frente a un activo que genere intereses o de colocar el dinero en una cuenta de depósito. Por el contrario, una inflación más baja tiende a favorecer al oro, ya que propicia una bajada de los tipos de interés y convierte al metal precioso en una alternativa de inversión más viable.