
El par GBP/USD cae hasta la zona de 1,3375 durante las primeras horas de negociación asiática del miércoles. Sin embargo, un informe laboral británico más sólido de lo previsto podría limitar las caídas de este par principal. Los operadores buscarán nuevas señales en los datos de inflación del índice de precios al consumo (IPC) del Reino Unido correspondientes a septiembre, que se publicarán más tarde el miércoles.

Los datos publicados el martes por la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS) mostraron que la tasa de desempleo del Reino Unido bajó a 4,7 en los tres meses hasta agosto, frente al 4,9 % de julio. Esta lectura marca el nivel más bajo en más de un año, pese a que el número de vacantes volvió a descender un mes más.
La próxima publicación del IPC británico se seguirá de cerca, ya que probablemente contribuya a afianzar las expectativas de que el Banco de Inglaterra (BoE) lleve a cabo en noviembre su primera subida de tipos en más de tres años. Los economistas prevén que el IPC general registre un aumento interanual del 3,4 % en septiembre, mientras que se proyecta un incremento interanual del 2,7 % para el IPC subyacente en el mismo periodo.
Los mercados descuentan casi por completo una subida de tipos de 25 puntos básicos (pb) por parte del BoE en su próxima reunión del 5 de noviembre, según datos de LSEG.
Los datos publicados la semana pasada revelaron que la inflación del IPC estadounidense se aceleró en septiembre. No obstante, los mercados evalúan el próximo movimiento de la Reserva Federal (Fed) tras el discurso de su presidente, Kevin Warsh.
El presidente de la Fed afirmó que no «prejuzga» las decisiones sobre los tipos de interés, sin ofrecer pistas sobre si el banco central los subirá o mantendrá estables los tipos a corto plazo en su próxima reunión de política monetaria de octubre.
Los analistas de Societe Generale señalan que los últimos datos del mercado laboral británico y la dinámica salarial refuerzan los argumentos a favor de un mayor endurecimiento monetario por parte del BoE. Destacan que «el crecimiento de los salarios medios del Reino Unido también repuntó muy ligeramente en el sector privado y reforzará la posición de los miembros del Comité de Política Monetaria del BoE partidarios de una política más restrictiva, que abogan por subir los tipos ahora para evitar tener que afrontar efectos de segunda ronda más adelante».
Aunque algunos observadores han argumentado que el mercado laboral está perdiendo tensión, Societe Generale subraya que «el argumento de que el mercado laboral está perdiendo tensión se ha basado en la caída de las vacantes, que bajan un 5,1 % interanual, pero tanto los salarios reales como los nominales se han mantenido estables». A su juicio, esto, unido al contexto energético, deja poco margen al banco central para hacer una pausa: «Con los precios del petróleo subiendo hasta sus niveles más altos desde mayo, hay pocos factores que puedan impedir que el BoE eleve los tipos al 4 % en noviembre».
Los analistas destacan las respuestas de la encuesta de vacantes de la ONS, que sugieren que «las empresas más pequeñas podrían no estar contratando debido al aumento de los costes laborales», lo que pone de relieve la persistencia de las presiones salariales pese a la caída de las vacantes. En el ámbito del mercado, Societe Generale observa que «el interés comprador en GBP/G10 tras el descenso inesperado de la tasa de desempleo a su mínimo de 15 meses afianza los argumentos a favor de una subida de tipos del BoE en noviembre», mientras que un contexto macroeconómico más sólido y las perspectivas de política monetaria empiezan a modificar el posicionamiento. Como explican, «en años anteriores, el periodo previo a la presentación del presupuesto de otoño solía ir acompañado de liquidaciones de posiciones en GBP/G10 por parte de los inversores, pero el contexto macroeconómico más sólido y las perspectivas del BoE están dando a la libra una ligera ventaja frente al dólar y al euro».
Los datos de posicionamiento también apuntan a un posible giro del reciente sesgo bajista. Societe Generale sostiene que «la evolución del precio sugiere que la acumulación de posiciones cortas recogida por la CFTC ha ido demasiado lejos. La libra podría beneficiarse de la demanda derivada de la cobertura de posiciones cortas y de un posible regreso de los patrones estacionales alcistas de fin de año tras la presentación del presupuesto la próxima semana». Añaden que «el IPC del Reino Unido se publica mañana», un dato que podría seguir influyendo en las expectativas para la reunión del BoE de noviembre y en la trayectoria de la libra de aquí a finales de año.
La puntuación de Greene de 7,4/10 en FXS Speechtracker coincide con la media histórica, pero su énfasis en el estancamiento de la desinflación salarial y en el mayor riesgo de efectos de segunda ronda refleja una inclinación claramente restrictiva. Los indicadores adelantados, que apuntan a un crecimiento salarial más cercano al 3,5 %, y el hecho de que los salarios sigan por encima de los niveles compatibles con una inflación del 2 % refuerzan los argumentos para que el Banco de Inglaterra actúe de forma preventiva frente a la persistencia de la inflación.
Los comentarios de que la economía ha mostrado una resiliencia sorprendente y de que la holgura del mercado laboral podría haber alcanzado su punto máximo respaldan aún más una postura restrictiva, al sugerir que los riesgos a la baja para el crecimiento que podrían limitar la política monetaria son reducidos. Para la libra, la combinación de una actividad resiliente, un mercado laboral ajustado y la preocupación por los efectos inflacionistas de segunda ronda resta argumentos a una rápida flexibilización monetaria y respalda una trayectoria de tipos más elevada de lo que los mercados podrían haber descontado.
En el gráfico diario, el GBP/USD se mantiene justo por encima de la banda superior de Bollinger, lo que apunta a una prolongación a corto plazo del último rebote, pero sigue limitado por la media móvil simple (SMA) de 100 días, que mantiene el sesgo general bajista mientras no se supere esa barrera. El índice de fuerza relativa (RSI) de 14 periodos, cerca de 56, muestra una mejora del impulso y sugiere que los compradores están ganando fuerza. Sin embargo, la proximidad de la SMA de 100 días por encima del precio refuerza la idea de que el potencial alcista es limitado a menos que se produzca una ruptura más clara.
A la baja, el soporte inicial coincide con la banda superior de Bollinger, en torno a 1,3365, seguido de la SMA central de Bollinger cerca de 1,3255 y de la banda inferior alrededor de 1,3150, donde la demanda podría reaparecer en caso de retrocesos más profundos. Al alza, la resistencia inmediata se sitúa en la SMA de 100 días, en 1,3390; un cierre diario por encima de este nivel aliviaría la actual presión bajista y abriría la puerta a una recuperación más sostenida, mientras que la incapacidad de superarlo dejaría al GBP/USD expuesto a nuevas presiones que lo devolverían al interior de las bandas de Bollinger.
(El análisis técnico de este artículo se ha elaborado con la ayuda de una herramienta de IA. Más información.)
La libra esterlina (GBP) es la moneda más antigua del mundo (886 d. C.) y la divisa oficial del Reino Unido. Es la cuarta moneda más negociada en el mercado de divisas (FX) mundial y representa el 12 % del total de las operaciones, con un promedio de 630.000 millones de dólares al día, según datos de 2022. Sus principales pares son GBP/USD, también conocido como «Cable», que representa el 11 % de las operaciones del mercado de divisas; GBP/JPY, o «Dragón», como lo conocen los operadores (3 %); y EUR/GBP (2 %). La libra esterlina es emitida por el Banco de Inglaterra (BoE).
El factor más importante que influye en el valor de la libra esterlina es la política monetaria que decide el Banco de Inglaterra. El BoE basa sus decisiones en si ha alcanzado su objetivo principal de «estabilidad de precios», es decir, una tasa de inflación estable en torno al 2 %. Su principal herramienta para lograrlo es el ajuste de los tipos de interés. Cuando la inflación es demasiado alta, el BoE intenta contenerla subiendo los tipos de interés, lo que encarece el acceso al crédito para particulares y empresas. Esto suele ser positivo para la libra, ya que unos tipos de interés más altos hacen del Reino Unido un destino más atractivo para el capital de los inversores internacionales. Cuando la inflación cae demasiado, es una señal de que el crecimiento económico se está ralentizando. En este escenario, el BoE considerará bajar los tipos de interés para abaratar el crédito y que las empresas pidan más préstamos para invertir en proyectos que generen crecimiento.
La publicación de datos permite evaluar la salud de la economía y puede influir en el valor de la libra esterlina. Indicadores como el PIB, los índices de gestores de compras (PMI) de los sectores manufacturero y de servicios, y el empleo pueden influir en la evolución de la libra. Una economía sólida favorece a la libra esterlina. No solo atrae más inversión extranjera, sino que también puede animar al BoE a subir los tipos de interés, lo que fortalecería directamente a la libra. Por el contrario, si los datos económicos son débiles, es probable que la libra esterlina caiga.
Otro dato importante para la libra esterlina es la balanza comercial. Este indicador mide la diferencia entre lo que un país ingresa por sus exportaciones y lo que gasta en importaciones durante un periodo determinado. Si un país produce bienes de exportación muy demandados, su moneda se beneficiará simplemente de la demanda adicional generada por los compradores extranjeros que deseen adquirir esos productos. Por lo tanto, un saldo comercial positivo fortalece la moneda, mientras que un saldo negativo tiene el efecto contrario.