

Está previsto que la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS) del Reino Unido publique el índice de precios al consumidor (IPC) de septiembre el miércoles a las 06:00 GMT. Estas cifras se publicarán junto con el índice de precios al productor (IPP) y el informe de ventas minoristas.
Se espera que los inversores sigan de cerca las cifras de inflación al consumidor en busca de más pistas sobre el resultado de la próxima reunión de política monetaria del Banco de Inglaterra (BoE). Algunos responsables del BoE, incluido su gobernador, Andrew Bailey, han señalado la necesidad de subir los tipos de interés para contener las presiones inflacionistas, aunque no han concretado cuándo se producirá el próximo movimiento. Si los datos de inflación del Reino Unido confirman las expectativas del mercado, podrían afianzar las esperanzas de una subida de tipos en noviembre, lo que aumentaría la demanda especulativa de la libra esterlina (GBP).
El consenso del mercado prevé un aumento de los precios al consumidor del 0,3 % en septiembre, inferior al incremento del 0,5 % de agosto, pero con una aceleración de la tasa interanual hasta el 3,4 %, frente al 3,1 % del mes anterior.
También se espera que la inflación subyacente, que excluye los componentes volátiles de energía, alimentos, alcohol y tabaco, se acelere, aunque a un ritmo más moderado. Se prevé que el IPC subyacente de septiembre repunte hasta el 2,8 %, frente al 2,6 % de agosto, lo que aportaría más indicios de que el impacto del choque energético derivado del conflicto en Oriente Medio se está extendiendo al conjunto de la economía.
Los precios del crudo han subido más de un 10 % en lo que va de octubre y acumulan una revalorización de casi el 50 % desde julio. En el momento de redactar este artículo, el barril de Brent cotiza en máximos de cinco meses, por encima de los 108,00 dólares, y es poco probable que regrese pronto a los niveles previos a la guerra, dada la creciente implicación de las potencias regionales. Este escenario apunta a unas elevadas presiones inflacionistas durante un periodo prolongado y al riesgo de que los bancos centrales se queden rezagados si no reaccionan con rapidez.
En este contexto, el Banco de Inglaterra ha sido uno de los pocos grandes bancos centrales que no han endurecido su política monetaria en 2026. Algunos responsables del BoE han pedido una subida de los tipos de interés, y el gobernador Bailey expresó su frustración por una inflación superior al objetivo en la cumbre del Fondo Monetario Internacional (FMI) celebrada en Bangkok la semana pasada, lo que reforzó la confianza de los inversores en que se producirá cierto endurecimiento monetario antes de fin de año.
Los datos recientes del Reino Unido han respaldado esas expectativas. La tasa de desempleo según los criterios de la OIT, publicada el martes, reflejó un mercado laboral resiliente, pese al descenso de las vacantes y a un aumento de los solicitantes de prestaciones por desempleo mayor de lo previsto. La semana pasada, el producto interior bruto (PIB) mensual sorprendió positivamente al crecer de forma inesperada en agosto, en un contexto de sólido desempeño del sector industrial. Todo ello configura un escenario favorable para una subida de tipos de un cuarto de punto porcentual en la reunión del próximo mes.
La libra esterlina registra uno de los mejores desempeños entre las principales divisas esta semana. Los favorables datos del Reino Unido han reforzado la confianza en las perspectivas económicas y han aliviado las preocupaciones sobre el coste de las medidas de alivio fiscal prometidas por el Gobierno del primer ministro Andy Burnham.
Los analistas de Commerzbank consideran que los últimos datos económicos «dan al Banco de Inglaterra margen para subir los tipos sin correr el riesgo de añadir presión a una economía que ya se está debilitando (...) También alivian en cierta medida la presión sobre el ministro de Hacienda, que mantiene su compromiso de reducir el déficit presupuestario».
«Debería quedar más claro cómo puede lograrse esto y, al mismo tiempo, ofrecer alivio a los hogares y las empresas que afrontan elevados costes energéticos cuando se presente el presupuesto a finales de mes», señala Commerzbank en una nota.
Con esas preocupaciones atrás, al menos por ahora, los sólidos datos del Reino Unido y las crecientes expectativas de que el BoE finalmente suba los tipos en noviembre siguen siendo los principales motores de la libra esta semana. Por el contrario, el dólar estadounidense languidece mientras los inversores reducen sus apuestas por subidas consecutivas de tipos de la Reserva Federal (Fed), y el euro se resiente a medida que las protestas en París derivan en violencia y obligan al Gobierno a imponer toques de queda en varias ciudades.

Desde una perspectiva técnica, el gráfico de 4 horas del GBP/USD muestra una tendencia alcista a muy corto plazo, confirmada por la ruptura efectiva de la línea de resistencia bajista trazada desde los máximos de finales de agosto, que volvió a ponerse a prueba el lunes. Los indicadores de impulso respaldan el avance, con el índice de fuerza relativa (RSI) de 14 periodos por encima de 60, aunque el indicador de convergencia/divergencia de medias móviles (MACD), prácticamente plano en torno a cero, sugiere que la tendencia alcista aún es frágil.
La convicción de los compradores probablemente se pondrá a prueba en la zona comprendida entre el máximo del viernes, en 1,3370, y el máximo del 22 de septiembre, cerca de 1,3400. Una confirmación por encima de esos niveles situaría en el punto de mira el retroceso de Fibonacci del 61,8 % de la tendencia bajista de agosto a octubre, en 1,3467, y la anterior zona de soporte justo por encima de 1,3470 (mínimos del 2 y el 4 de septiembre).
A la baja, la confluencia de la mencionada línea de tendencia y el techo del rango anterior, en torno a 1,3295, mantiene a raya a los vendedores por ahora. Un giro por debajo de ese nivel dejaría expuestos los mínimos del año, en la zona de 1,3140.
Los tipos de interés son los porcentajes que las entidades financieras cobran a los prestatarios por los préstamos y que abonan en forma de intereses a los ahorradores y depositantes. Están influidos por los tipos de interés de referencia, que los bancos centrales fijan en respuesta a los cambios en la economía. Los bancos centrales suelen tener el mandato de garantizar la estabilidad de precios, lo que en la mayoría de los casos implica fijar un objetivo de inflación subyacente en torno al 2 %. Si la inflación cae por debajo del objetivo, el banco central puede recortar los tipos de interés de referencia con el fin de estimular el crédito e impulsar la economía. Si la inflación supera ampliamente el 2 %, lo habitual es que el banco central suba los tipos de interés de referencia para intentar reducirla.
Unos tipos de interés más altos suelen contribuir a fortalecer la moneda de un país, ya que lo convierten en un destino más atractivo para que los inversores internacionales coloquen su dinero.
En general, unos tipos de interés más altos presionan a la baja el precio del oro porque aumentan el coste de oportunidad de mantener oro en lugar de invertir en un activo que genere intereses o depositar el dinero en el banco. Si los tipos de interés son altos, normalmente impulsan la cotización del dólar estadounidense (USD) y, dado que el oro se cotiza en dólares, esto tiene el efecto de reducir su precio.
El tipo de los fondos federales es el tipo de interés al que los bancos estadounidenses se prestan dinero entre sí a un día. Es el tipo de referencia que se cita habitualmente y que la Reserva Federal fija en las reuniones de su Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC). Se establece como un rango, por ejemplo, del 4,75 % al 5,00 %, aunque la cifra que se cita es la del límite superior (en ese caso, el 5,00 %). La herramienta FedWatch de CME permite seguir las expectativas del mercado sobre la evolución futura del tipo de los fondos federales, lo que influye en el comportamiento de numerosos mercados financieros ante las próximas decisiones de política monetaria de la Reserva Federal.
El índice de precios al consumidor (IPC) subyacente del Reino Unido, publicado mensualmente por la Oficina Nacional de Estadísticas, es una medida de la inflación al consumidor, es decir, la tasa a la que suben o bajan los precios de los bienes y servicios adquiridos por los hogares, elaborada conforme a normas internacionales. La lectura interanual compara los precios del mes de referencia con los de un año antes. El IPC subyacente excluye los componentes volátiles de alimentos, energía, alcohol y tabaco. Es un indicador clave para medir la inflación y los cambios en las tendencias de compra. En general, una lectura elevada se considera alcista para la libra esterlina (GBP), mientras que una lectura baja se considera bajista.
Leer más.Próxima publicación: Mié 21 oct 2026 06:00
Frecuencia: Mensual
Consenso: 2,8 %
Anterior: 2,6 %
Fuente:Oficina Nacional de Estadística
El Banco de Inglaterra tiene el mandato de mantener la inflación, medida por el índice general de precios de consumo (IPC), en torno al 2 %, de ahí la importancia de la publicación mensual de este dato. Un aumento de la inflación implica que el Banco de Inglaterra suba los tipos de interés antes y a un ritmo más rápido, o que reduzca las compras de bonos, lo que supone restringir la oferta de libras esterlinas. Por el contrario, una desaceleración del ritmo de subida de los precios apunta a una política monetaria más laxa. Un dato superior al esperado suele favorecer la apreciación de la GBP.