
Los futuros del Dow Jones retroceden un 0,85 % y cotizan en torno a los 51.170 puntos durante las primeras horas de la sesión europea del viernes. Por su parte, los futuros del S&P 500 suben ligeramente un 0,06 %, hasta situarse en torno a los 7.390 puntos, y los del Nasdaq 100 avanzan un 0,90 %, hasta los 26.990 puntos aproximadamente.

Los futuros bursátiles estadounidenses muestran un comportamiento mixto tras una intensa oleada de ventas en Wall Street. Los principales índices registraron su mayor caída diaria desde las turbulencias provocadas por los aranceles en abril de 2025, impulsada por la creciente preocupación de que los demócratas puedan imponer una regulación más estricta al sector de la inteligencia artificial.
Durante la sesión ordinaria del jueves, el Nasdaq Composite, de fuerte componente tecnológico, se desplomó un 5,5 %, mientras que el S&P 500 y el Dow cayeron un 4,4 % y un 3,4 %, respectivamente. El fuerte descenso dejó al Nasdaq más de un 10 % por debajo de su máximo reciente, con lo que el índice volvió oficialmente a entrar en territorio de corrección.
Las empresas vinculadas a la infraestructura de IA sufrieron el mayor impacto de la oleada de ventas, ante la preocupación de los inversores de que las políticas de los demócratas puedan frenar la expansión de los centros de datos. Las acciones de empresas de semiconductores y memorias se vieron especialmente afectadas, con fuertes pérdidas en fabricantes de chips como Nvidia, AMD, Micron y SanDisk.
Los operadores esperan la próxima publicación del informe de nóminas no agrícolas de Estados Unidos (NFP), que previsiblemente desempeñará un papel decisivo en la formación de las expectativas del mercado sobre la decisión de política monetaria de la Reserva Federal (Fed) de diciembre.
Ante todo, la inteligencia artificial es una disciplina académica que busca reproducir en las máquinas las funciones cognitivas, la comprensión lógica, las percepciones y el reconocimiento de patrones de los seres humanos. A menudo abreviada como IA, la inteligencia artificial comprende varias subdisciplinas, entre ellas las redes neuronales artificiales, el aprendizaje automático o el análisis predictivo, el razonamiento simbólico, el aprendizaje profundo, el procesamiento del lenguaje natural, el reconocimiento de voz, el reconocimiento de imágenes y los sistemas expertos. El objetivo último de este campo es crear una inteligencia artificial general o IAG. Esto significa desarrollar una máquina capaz de resolver problemas de cualquier tipo para los que no haya sido entrenada.
La inteligencia artificial tiene numerosos usos. Los más conocidos son las plataformas de IA generativa, que recurren al entrenamiento con grandes modelos de lenguaje (LLM) para responder a consultas de texto. Entre ellas se encuentran ChatGPT y la plataforma Bard de Google. Midjourney es un programa que genera imágenes originales a partir de textos creados por los usuarios. Otras formas de IA utilizan técnicas probabilísticas para determinar una característica o percepción de una entidad. Un ejemplo es la plataforma de préstamos de Upstart, que utiliza un sistema de calificación crediticia mejorado con IA para determinar la solvencia de los solicitantes mediante la búsqueda en internet de datos relacionados con su trayectoria profesional, su perfil patrimonial y sus relaciones. Otros tipos de IA emplean grandes bases de datos de estudios científicos para generar nuevas ideas sobre posibles fármacos que puedan probarse en laboratorios. YouTube, Spotify, Facebook y otros agregadores de contenido utilizan aplicaciones de IA para sugerir contenido personalizado a los usuarios mediante la recopilación y organización de datos sobre sus hábitos de visualización.
Nvidia (NVDA) es una empresa de semiconductores que fabrica tanto chips informáticos orientados a la IA como algunas de las plataformas que utilizan los ingenieros de IA para desarrollar sus aplicaciones. Muchos de sus defensores consideran a Nvidia una forma de invertir en los proveedores de herramientas de la revolución de la IA, ya que fabrica los recursos necesarios para desarrollar nuevas aplicaciones de inteligencia artificial. Palantir Technologies (PLTR) es una empresa de análisis de grandes volúmenes de datos, o «big data». Tiene importantes contratos con la comunidad de inteligencia estadounidense, que utiliza su plataforma Gotham para examinar datos, identificar pistas de inteligencia y aportar información sobre el reconocimiento de patrones. Las grandes empresas utilizan su producto Foundry para hacer un seguimiento de los datos de empleados y clientes con fines de análisis predictivo y detección de anomalías. Microsoft (MSFT) posee una participación importante en OpenAI, la creadora de ChatGPT, que aún no cotiza en bolsa. Microsoft ha integrado la tecnología de OpenAI en su motor de búsqueda Bing.
Tras el lanzamiento de ChatGPT al público general a finales de 2022, muchas acciones vinculadas a la IA comenzaron a subir. Nvidia, por ejemplo, se revalorizó bastante más de un 200 % en los seis meses posteriores al lanzamiento. De inmediato, los expertos de Wall Street empezaron a preguntarse si el mercado estaba sucumbiendo a otra burbuja tecnológica. El célebre inversor Stanley Druckenmiller, que ha mantenido importantes inversiones tanto en Palantir como en Nvidia, afirmó que las burbujas nunca duran solo seis meses. Señaló que, si el entusiasmo por la IA llegara a convertirse en una burbuja, las valoraciones extremas durarían al menos dos años y medio o más, como ocurrió con la burbuja puntocom de finales de la década de 1990. A mediados de 2023, la estimación más plausible es que el mercado no está en una burbuja, al menos por ahora. Es cierto que Nvidia cotizaba entonces a 27 veces sus ventas previstas, pero los analistas pronosticaban un crecimiento extraordinariamente elevado de sus ingresos para los años siguientes. En el apogeo de la burbuja puntocom, el NASDAQ 100 cotizaba a 60 veces sus beneficios, mientras que a mediados de 2023 lo hacía a 25 veces sus beneficios.