
El GBP/JPY registra ganancias moderadas el lunes, mientras el yen japonés (JPY) muestra un peor desempeño que las principales divisas. Sin embargo, la cotización se mantiene en gran medida dentro de un rango mientras los operadores se preparan para los acontecimientos clave de esta semana, entre ellos el presupuesto del Reino Unido y el anuncio de política monetaria del Banco de Japón (BoJ). En el momento de redactar este artículo, el cruce cotiza en torno a 210,18, con una subida del 0,19 % en la jornada.

El BoJ anunciará su decisión sobre los tipos de interés el viernes y se espera ampliamente que mantenga su tipo de referencia en el 1,25 %. Las últimas cifras de inflación de Japón refuerzan los argumentos a favor de un mayor endurecimiento monetario. La inflación de septiembre, excluidos los alimentos frescos, se aceleró hasta el 2,1 % interanual desde el 1,7 %, mientras que la medida que excluye los alimentos frescos y la energía subió al 2,4 % desde el 1,9 %.
Los comentarios del gobernador del BoJ, Kazuo Ueda, se seguirán de cerca, ya que los mercados prevén cada vez más una subida de tipos en diciembre. Ueda afirmó recientemente que «la inflación subyacente está cerca del objetivo del 2 %». También advirtió de que «si el tipo de referencia no se ajusta adecuadamente, la preocupación del mercado por los riesgos inflacionarios podría elevar los tipos a largo plazo».
Sin embargo, el respaldo al yen japonés (JPY) derivado de las expectativas de un mayor endurecimiento monetario sigue limitado por los tipos de interés relativamente bajos de Japón y la preocupación por su elevada carga de deuda. El enfoque gradual del BoJ podría contribuir poco a reducir el diferencial de tipos de interés con otras grandes economías, ya que los riesgos de inflación energética vinculados al conflicto en Oriente Medio mantienen la orientación restrictiva de otros bancos centrales.
En el Reino Unido, la atención se centra en el presupuesto del miércoles, y los operadores vigilan cómo equilibra el Gobierno el apoyo a la economía con la necesidad de mantener la disciplina fiscal. Cualquier cambio en los impuestos y el gasto podría influir en la libra esterlina (GBP) antes de la decisión de política monetaria del Banco de Inglaterra (BoE) del 5 de noviembre, para la que los operadores descuentan por completo una subida de tipos de 25 puntos básicos.
Los economistas de Deutsche Bank Sanjay Raja y Maui Brennan señalan que, de cara al presupuesto de otoño, su «hipótesis de base era que el titular de Hacienda aprovecharía los márgenes de flexibilidad de las reglas fiscales, utilizando operaciones financieras a través de instituciones financieras públicas (las denominadas PuFins), para impulsar el gasto en inversión en dos etapas: un aumento de 8.000 millones de GBP en el próximo presupuesto de otoño, seguido de un incremento equivalente en la revisión del gasto prevista para el próximo año».
Sin embargo, señalan que «los titulares del FT durante el fin de semana… sugieren que Healey, titular de Hacienda, irá más allá en el presupuesto de otoño, añadiendo unos 20.000 millones de GBP de inversión en los próximos cinco años», lo que implica un uso considerablemente más agresivo de las PuFins de lo previsto anteriormente.
El Banco de Japón (BoJ) es el banco central japonés, encargado de establecer la política monetaria del país. Su mandato consiste en emitir billetes y ejercer el control cambiario y monetario para garantizar la estabilidad de precios, lo que se traduce en un objetivo de inflación de alrededor del 2 %.
El Banco de Japón inició una política monetaria ultralaxa en 2013 para estimular la economía e impulsar la inflación en un entorno de baja inflación. La política del banco se basa en la expansión cuantitativa y cualitativa (QQE), es decir, en imprimir billetes para comprar activos, como bonos públicos o corporativos, con el fin de aportar liquidez. En 2016, el banco redobló su estrategia y flexibilizó aún más su política, primero introduciendo tipos de interés negativos y después controlando directamente el rendimiento de los bonos públicos a 10 años. En marzo de 2024, el BoJ subió los tipos de interés, alejándose así de su orientación monetaria ultralaxa.
Los enormes estímulos del banco provocaron la depreciación del yen frente a las principales divisas. Este proceso se intensificó en 2022 y 2023 debido a la creciente divergencia entre la política del Banco de Japón y la de otros grandes bancos centrales, que optaron por subir los tipos de interés de forma pronunciada para combatir los niveles de inflación más altos en décadas. La política del BoJ amplió el diferencial de tipos de interés con otras divisas, lo que lastró el valor del yen. Esta tendencia se revirtió parcialmente en 2024, cuando el BoJ decidió abandonar su orientación ultralaxa.
La debilidad del yen y el fuerte aumento de los precios mundiales de la energía provocaron un incremento de la inflación en Japón, que superó el objetivo del 2 % del BoJ. La perspectiva de un aumento de los salarios en el país –un factor clave que alimenta la inflación– también contribuyó a esta decisión.