

Durante la sesión europea del miércoles, los futuros del Nasdaq 100 subieron un 0,71 %, hasta unos 29.880 puntos, y los del S&P 500 avanzaron un 0,25 %, hasta aproximadamente 7.770 puntos. Los futuros del Dow Jones se mantuvieron estables cerca de los 52.730 puntos.
La rentabilidad del bono francés a 10 años superó el 5 % por primera vez desde 2002, y el diferencial frente a los bonos alemanes se amplió hasta los 160 puntos básicos, en medio de la preocupación por la capacidad del Gobierno para lograr el respaldo parlamentario necesario para aprobar medidas de ahorro presupuestario.
La deuda pública alcanzó los 3,596 billones de EUR en el segundo trimestre, el equivalente al 119 % del PIB y su nivel más alto desde la posguerra. El aumento de los costes de financiación se produjo en un contexto de malestar social y de fragilidad del Gobierno, que carece del apoyo parlamentario necesario para aprobar un programa de ahorro significativo.
El crudo WTI cotizó en torno a los 98,60 dólares durante la sesión asiática del miércoles y posteriormente se acercó a los 99 dólares, ante la persistente preocupación por el suministro del Golfo. Los ataques en el estrecho de Ormuz aumentaron, mientras que los yacimientos petrolíferos de Arabia Saudí seguían amenazados.
La recuperación se produjo tras el brusco giro del martes, cuando el WTI cotizó en torno a los 95,70 dólares, con una caída del 2,36 % en la jornada, después de haber alcanzado un máximo de un mes por encima de los 100 dólares. Los precios bajaron inicialmente tras las informaciones sobre una propuesta diplomática entre Washington y Teherán, antes de cambiar de rumbo al ponerse en duda esas informaciones.
El canal israelí Channel 12 News informó de que una propuesta presentada a altos cargos iraníes por el jefe del Ejército de Pakistán había recibido la aprobación de Estados Unidos y un acuerdo preliminar de Irán. Según esa información, las condiciones incluían transferir los intereses generados por aproximadamente 6.000 millones de dólares de fondos iraníes depositados en bancos cataríes, sin que ello implicara necesariamente liberar el capital principal, así como realizar inspecciones nucleares confidenciales.
Bloomberg informó posteriormente de que un diplomático implicado en las negociaciones cuestionó las afirmaciones de que el acuerdo estuviera cerca, sin negar que las conversaciones continuaban. Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, declaró que las negociaciones indirectas con Estados Unidos seguían a través de países intermediarios, entre ellos Pakistán y Catar, según Reuters. Las versiones contradictorias no permitían confirmar que se hubiera alcanzado un acuerdo.
Durante la caída inicial del precio del petróleo el martes, el euro avanzó frente al dólar y las rentabilidades de los bonos del Tesoro estadounidense descendieron.
La inflación general de los precios al consumo del Reino Unido subió hasta el 3,5 % interanual en septiembre, su nivel más alto en 11 meses, frente al 3,1 % de agosto, impulsada por una mayor inflación de los carburantes. El dato superó la previsión de consenso del 3,4 % y la proyección del 3,0 % del Banco de Inglaterra.
La inflación subyacente aumentó del 2,6 % al 2,8 %, en línea con las expectativas. La inflación de los servicios subió 0,3 puntos porcentuales, hasta el 3,7 %, su nivel más alto en cuatro meses, por encima de la estimación de consenso del 3,6 % y de la proyección del 3,3 % del Banco de Inglaterra.
Estas cifras se conocieron después de los sólidos datos del mercado laboral publicados el martes, que mostraron un aumento del empleo de 102.000 personas, frente a una previsión de 5.100. Megan Greene, miembro del Comité de Política Monetaria del Banco de Inglaterra, afirmó que la desaceleración de los salarios se había estancado y que era necesaria una mayor moderación del crecimiento salarial para alcanzar el objetivo de inflación. También expresó su preocupación por que la orientación de la política monetaria no fuera lo suficientemente restrictiva y cuestionó la estimación del banco sobre el crecimiento salarial compatible con el objetivo de inflación.
Elias Haddad, de Brown Brothers Harriman, afirmó que el dato de inflación reforzaba su expectativa de una subida de 25 puntos básicos del tipo de interés oficial, hasta el 4,00 %. Señaló que la curva de swaps descontaba un endurecimiento de 113 puntos básicos durante los próximos 12 meses; esas expectativas de mercado no constituían un compromiso del Banco de Inglaterra.
La reacción de la libra esterlina varió a lo largo del periodo analizado. El GBP/USD subió alrededor de un 0,70 % el martes, desde unos 1,3300 hasta situarse ligeramente por encima de 1,3400, su nivel más alto desde mediados de septiembre, antes de cerrar justo por debajo de ese nivel. En las primeras operaciones asiáticas del miércoles cotizó en torno a 1,3375. Tras la publicación del dato de inflación, la libra fluctuó inicialmente, con el GBP/JPY prácticamente estable cerca de 211,45, mientras que el EUR/GBP se debilitó posteriormente hasta aproximadamente 0,8390. La deuda pública británica también aumentó, coincidiendo con la publicación del dato de inflación.
El subgobernador del Banco de la Reserva de Australia, Andrew Hauser, afirmó que las perspectivas de inflación parecían peores de lo previsto anteriormente. Subrayó que las previsiones aún se estaban ultimando y que no tenía certeza sobre las decisiones del consejo.
Lee Hardman, de MUFG, citó a Hauser, quien describió las perspectivas como «sustancialmente peores» que las previstas por el Banco de la Reserva de Australia en agosto. Hauser señaló que el aumento de los precios de la inteligencia artificial y la tecnología se estaba trasladando a la inflación al consumo, junto con el auge de la construcción de centros de datos en Australia y las presiones sobre la capacidad productiva nacional.
Hauser también expresó su preocupación por que la inflación hubiera permanecido elevada durante un periodo prolongado y por que parte de la población empezara a dudar de si volvería al objetivo incluso en un plazo amplio. Tras sus comentarios, los mercados australianos de tipos de interés descontaban una probabilidad cercana al 50 % de otra subida el próximo mes, según MUFG.
El subgobernador del Banco de Japón, Ryozo Himino, afirmó el miércoles que la inflación subyacente se situaba casi en el objetivo del 2 % del banco central, mientras que las condiciones financieras seguían siendo acomodaticias.
Por otra parte, una encuesta de Reuters mostró que la mayoría de los economistas esperaba la próxima subida de tipos en diciembre, en lugar de octubre. Una subida en diciembre sería la tercera desde junio. La encuesta reflejaba las expectativas de los economistas, no una decisión anunciada por el Banco de Japón.
El USD/CAD cotizó en torno a 1,4050 durante la sesión europea del miércoles, prolongando su caída por quinta jornada consecutiva. El par había cotizado cerca de 1,4052 el martes, en torno a un mínimo de un mes, mientras el dólar canadiense se fortalecía al compás del encarecimiento del petróleo y de las mayores expectativas de endurecimiento monetario del Banco de Canadá.
El ajuste de las expectativas se produjo tras las declaraciones del gobernador Tiff Macklem en las reuniones del FMI y del Banco Mundial en Bangkok, donde señaló que unos precios de la energía persistentemente elevados darían lugar a previsiones de inflación significativamente más altas en las próximas proyecciones trimestrales del banco central. Commerzbank indicó que la probabilidad de una subida implícita en el mercado había pasado del 36 % a más del 75 % el lunes por la mañana.
Los datos publicados el lunes mostraron que la inflación interanual se situó en el 3,1 % en septiembre, su nivel más alto en cuatro meses, impulsada por los precios de la gasolina. No obstante, el dato quedó por debajo del 3,2 % previsto por el mercado. El Banco de Canadá había indicado previamente que podría subir los tipos si los precios de la energía se mantenían elevados y las presiones inflacionistas se extendían de la gasolina a otros bienes y servicios.
Los economistas seguían divididos. MUFG consideraba probable una subida, con la posibilidad de otra en diciembre. En cambio, el economista de Standard Chartered Dan Pan esperaba que el tipo de interés oficial se mantuviera en el 2,25 % hasta el cierre de 2026 y durante 2027, debido a la debilidad de la demanda interna, la capacidad ociosa de la economía y una inflación subyacente contenida. Calificó de excesivos los aproximadamente 100 puntos básicos de endurecimiento que descontaba el mercado.
El rechazo de Alberta a separarse de Canadá también eliminó una fuente de incertidumbre política en la principal provincia petrolera del país.
Los mercados asignaban una probabilidad del 17 % a una subida de tipos en la próxima reunión del Comité Federal de Mercado Abierto, según John Velis, de BNY Markets. El tipo de los fondos federales implícito para diciembre de 2027 se situaba en el 4,64 %, lo que representaba algo menos de 75 puntos básicos de endurecimiento adicional y quedaba por debajo del escenario más restrictivo descontado unas semanas antes.
Velis afirmó que BNY no esperaba una subida en octubre y consideraba diciembre como la siguiente oportunidad para una subida, que sería la última del ciclo. Atribuyó las recientes presiones inflacionistas principalmente a factores de oferta y a la dinámica de precios en ámbitos como los billetes de avión, los servicios personales, la vivienda y la atención sanitaria. Estas valoraciones reflejaban la opinión de BNY, no las orientaciones de la Reserva Federal.
El banco central de Hungría mantuvo el martes su tipo de interés de referencia en el 5,50 % y conservó el corredor de tipos a un día del 4,50 %–6,50 %. Citó los elevados precios de la energía, el aumento de las rentabilidades a escala mundial y la incertidumbre en los mercados financieros, al tiempo que reafirmó su intención de alcanzar el nuevo objetivo de inflación del 2,5 % dentro de su horizonte de política monetaria.
La inflación general de septiembre fue del 1,6 % interanual y la subyacente, del 1,9 %. Tatha Ghose, economista de Commerzbank, advirtió de que los indicadores mensuales desestacionalizados preferidos por el banco central se habían acelerado en los últimos meses y avanzaban a un ritmo superior al compatible con el objetivo.
Por su parte, el primer ministro Peter Magyar expresó su respaldo explícito e incondicional a la adopción del euro. Commerzbank señaló que esta postura convertía la adopción a más tardar en 2032 en su escenario central; la fecha correspondía a la valoración del banco, no a un calendario de incorporación confirmado.
El déficit del comercio de mercancías de Japón alcanzó los 536.600 millones de JPY en septiembre, en un contexto de desaceleración del crecimiento de las exportaciones y las importaciones, según el informe de la balanza comercial del Ministerio de Finanzas.
El ministro de Finanzas, Katayama, reafirmó la estrecha coordinación con el Banco de Japón, con una política orientada a ampliar la capacidad de oferta sin generar inflación. El USD/JPY cotizó en torno a 158,30 durante la sesión asiática del miércoles, con avances tras las moderadas pérdidas del día anterior.