
El AUD/USD sigue bajo presión tras registrar pérdidas superiores al 1 % el día anterior y cotiza en torno a 0,6910 durante la sesión asiática del viernes. El dólar australiano perdió terreno frente al dólar estadounidense (USD), ya que las señales menos restrictivas del Banco de la Reserva de Australia enfriaron las expectativas de nuevas subidas de los tipos de interés.

Aunque el banco central de Australia elevó su tipo de interés de referencia en 25 puntos básicos, hasta el 4,85 %, el 3 de noviembre, la decisión dividida por seis votos a favor y tres en contra, con tres responsables partidarios de mantenerlo sin cambios, junto con la eliminación de las referencias explícitas a un futuro endurecimiento monetario, apuntó a una posible pausa en diciembre. No obstante, el subgobernador del RBA, Andrew Hauser, señaló el jueves en la Universidad Nacional de Australia, en Canberra, que las presiones inflacionistas siguen siendo muy elevadas.
Por su parte, el dólar estadounidense encontró apoyo en la cautela generalizada de los mercados mientras los inversores esperan el próximo informe de nóminas no agrícolas de Estados Unidos, que previsiblemente desempeñará un papel crucial en la formación de las expectativas del mercado sobre la decisión de política monetaria de la Reserva Federal en diciembre.
Sin embargo, varios factores contrarrestaron ese apoyo al dólar. Las recientes caídas de las rentabilidades de los bonos estadounidenses y las persistentes esperanzas de avances diplomáticos con Irán siguen presionando a la divisa estadounidense, considerada un activo refugio. Además, la victoria de los demócratas ha elevado las expectativas de un bloqueo político en Washington, lo que podría limitar el gasto público y, en última instancia, ralentizar el crecimiento económico.
Los estrategas de OCBC sostienen que el contexto macroeconómico general sigue favoreciendo al dólar y señalan que «con un crecimiento estadounidense aún sólido, una inflación persistente y una Fed encaminada hacia un mayor endurecimiento monetario, mantenemos nuestra opinión de que el USD debería seguir respaldado, aunque con mayores riesgos en ambas direcciones». Añaden que un Senado demócrata «también debería reforzar las salvaguardias institucionales que protegen la independencia de la Fed, al dificultar que el Gobierno logre la confirmación de más aliados en la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal». Esto refuerza su opinión de que la continuidad de la política monetaria de la Fed sostendrá a la divisa, incluso mientras aumenta la volatilidad del mercado en torno a las perspectivas.
El dólar estadounidense (USD) es la moneda oficial de Estados Unidos de América y la moneda de facto de un número considerable de otros países, donde circula junto con los billetes locales. Es la divisa más negociada del mundo y representa más del 88 % del volumen total de operaciones del mercado mundial de divisas, con una media de 6,6 billones de dólares en transacciones diarias, según datos de 2022. Tras la Segunda Guerra Mundial, el USD sustituyó a la libra esterlina como moneda de reserva mundial. Durante la mayor parte de su historia, el dólar estadounidense estuvo respaldado por el oro, hasta el Acuerdo de Bretton Woods de 1971, cuando se abandonó el patrón oro.
El principal factor que influye en el valor del dólar estadounidense es la política monetaria, que determina la Reserva Federal (Fed). La Fed tiene un doble mandato: lograr la estabilidad de precios (controlar la inflación) y promover el pleno empleo. Su principal herramienta para alcanzar estos dos objetivos es ajustar los tipos de interés. Cuando los precios suben demasiado deprisa y la inflación supera el objetivo del 2 % de la Fed, esta sube los tipos, lo que favorece el valor del USD. Cuando la inflación cae por debajo del 2 % o la tasa de desempleo es demasiado alta, la Fed puede reducir los tipos de interés, lo que lastra al dólar.
En situaciones extremas, la Reserva Federal también puede emitir más dólares y aplicar medidas de expansión cuantitativa (QE). La QE es el proceso mediante el cual la Fed aumenta sustancialmente el flujo de crédito en un sistema financiero bloqueado. Es una medida de política monetaria no convencional que se utiliza cuando el crédito se ha agotado porque los bancos no están dispuestos a prestarse entre sí por temor a un impago de la contraparte. Es un último recurso cuando resulta poco probable que una simple bajada de los tipos de interés logre el resultado necesario. Fue la herramienta elegida por la Fed para combatir la contracción del crédito que se produjo durante la Gran Crisis Financiera de 2008. Consiste en que la Fed emita más dólares y los utilice para comprar bonos del Gobierno estadounidense, principalmente a entidades financieras. La QE suele debilitar al dólar estadounidense.
El endurecimiento cuantitativo (QT) es el proceso inverso, por el que la Reserva Federal deja de comprar bonos a las entidades financieras y no reinvierte en nuevas compras el principal de los bonos que mantiene en cartera cuando vencen. Suele ser positivo para el dólar estadounidense.