
El dólar estadounidense ha sido una de las divisas principales con mejor comportamiento en las últimas sesiones. El índice del dólar estadounidense (DXY), que mide el valor del dólar estadounidense (USD) frente a una cesta de otras seis divisas, ha subido más de un 0,6 % en las últimas tres sesiones hasta alcanzar máximos de dos semanas por encima de 102,00, mientras los inversores esperan el resultado de la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), previsto para el próximo miércoles.

Los operadores han adoptado posiciones largas en el dólar estadounidense esta semana, mientras los mercados se preparan para que la Reserva Federal (Fed) mantenga los tipos sin cambios con un tono restrictivo que confirme las expectativas de una subida de un cuarto de punto porcentual en diciembre. Además, el último intento de rebajar las tensiones en Oriente Medio ha terminado, como los anteriores, sin resultados, mientras que los continuos enfrentamientos entre potencias regionales y los ataques en el estrecho de Ormuz brindan un apoyo adicional al USD por su condición de activo refugio.
Según Chris Turner, de ING, con «los precios de la energía firmes y las crecientes expectativas de que Estados Unidos e Israel lancen otro ataque contra Irán (...) esperamos que los bancos centrales mantengan una postura restrictiva. Esto debería sostener al dólar en los retrocesos».
En la misma línea, los analistas de HSBC «esperan que el USD se consolide cerca de sus máximos recientes durante las próximas semanas, con los riesgos inclinados hacia nuevas subidas más que hacia una debilidad significativa».
HSBC defiende una perspectiva más neutral para el USD, y los expertos del banco argumentan que «la resiliencia de la economía estadounidense, una Reserva Federal restrictiva y las posibles dificultades para otras divisas deberían limitar las caídas del USD, sin aportar necesariamente el impulso para un nuevo tramo alcista».
TD Securities apunta en la misma dirección, al destacar los persistentes riesgos inflacionarios y prever una postura cautelosa del FOMC tras la reunión del miércoles. «Mantener los tipos sin cambios en octubre hará aún más probable una subida en diciembre», según el experto de TD Securities.
Los estrategas de Brown Brothers Harriman señalan que la encuesta de octubre del BCE «mostró un nuevo endurecimiento neto de los criterios de concesión de crédito y una menor demanda de préstamos en el tercer trimestre», una combinación que «frena la actividad económica de la eurozona y pone en entredicho las subidas de tipos del BCE de casi 75 puntos básicos que los mercados descuentan para los próximos doce meses».
En Estados Unidos, «los pedidos de bienes duraderos de septiembre y la variación semanal del empleo de ADP probablemente pondrán de relieve la resiliencia de la economía», afirma BBH, que añade que «la subida de los precios de la gasolina apunta a un empeoramiento de las expectativas de inflación a corto plazo en la encuesta de confianza del consumidor de octubre». En conjunto, estos factores refuerzan los argumentos a favor de que la Fed mantenga una postura monetaria firme.
El dólar estadounidense (USD) es la moneda oficial de Estados Unidos de América y la moneda de facto de un número considerable de otros países, donde circula junto con los billetes locales. Es la divisa más negociada del mundo: participa en más del 88 % del volumen mundial de operaciones de divisas, lo que equivale a una media de 6,6 billones de dólares en transacciones diarias, según datos de 2022. Tras la Segunda Guerra Mundial, el USD sustituyó a la libra esterlina como moneda de reserva mundial. Durante la mayor parte de su historia, el dólar estadounidense estuvo respaldado por oro, hasta el Acuerdo de Bretton Woods de 1971, cuando se abandonó el patrón oro.
El factor individual más importante que influye en el valor del dólar estadounidense es la política monetaria, que determina la Reserva Federal (Fed). La Fed tiene un doble mandato: lograr la estabilidad de precios (controlar la inflación) y fomentar el pleno empleo. Su principal herramienta para alcanzar estos dos objetivos es el ajuste de los tipos de interés. Cuando los precios suben demasiado rápido y la inflación supera el objetivo del 2 % de la Fed, esta sube los tipos, lo que favorece el valor del USD. Cuando la inflación cae por debajo del 2 % o la tasa de desempleo es demasiado elevada, la Fed puede bajar los tipos de interés, lo que presiona a la baja al dólar.
En situaciones extremas, la Reserva Federal también puede imprimir más dólares y aplicar una expansión cuantitativa (QE). La QE es el proceso mediante el cual la Fed aumenta sustancialmente el flujo de crédito en un sistema financiero bloqueado. Se trata de una medida de política monetaria no convencional que se utiliza cuando el crédito se ha agotado porque los bancos no se prestan entre sí por temor al impago de la contraparte. Es un último recurso cuando es poco probable que una simple bajada de los tipos de interés consiga el resultado necesario. Fue la herramienta elegida por la Fed para combatir la contracción del crédito que se produjo durante la gran crisis financiera de 2008. Consiste en que la Fed imprima más dólares y los utilice para comprar bonos del Gobierno estadounidense, principalmente a instituciones financieras. La QE suele debilitar al dólar estadounidense.
El endurecimiento cuantitativo (QT) es el proceso inverso, por el cual la Reserva Federal deja de comprar bonos a las instituciones financieras y no reinvierte en nuevas compras el principal de los bonos de su cartera que llegan a su vencimiento. Suele ser favorable para el dólar estadounidense.