
El ministro de Economía de Japón, Minoru Kiuchi, declaró el viernes que aún no se cumplen las condiciones para que el Gobierno declare oficialmente el fin de la deflación. Kiuchi añadió que la decisión del Gobierno sobre si declarar el fin de la deflación tendrá en cuenta diversos factores para garantizar que Japón no vuelva a atravesar periodos de caídas persistentes de los precios.
La decisión del Gobierno sobre la declaración oficial del fin de la deflación tendrá en cuenta el IPC, el deflactor del PIB y los factores que explican las tendencias de la inflación.
Espera que el Banco de Japón oriente su política de forma adecuada, basándose en la declaración conjunta con el Gobierno que subraya la necesidad de una estabilidad de precios duradera y sostenible.
No se cumplen las condiciones para que el Gobierno declare oficialmente el fin de la deflación.

En el momento de redactar este artículo, el par USD/JPY cae un 1,00 % en la jornada y cotiza en 156,55.
El yen japonés (JPY) es una de las divisas más negociadas del mundo. Su valor depende, en términos generales, de la evolución de la economía japonesa y, más concretamente, de la política del Banco de Japón, del diferencial entre los rendimientos de los bonos japoneses y estadounidenses o del apetito por el riesgo de los operadores, entre otros factores.
Uno de los mandatos del Banco de Japón es el control de la divisa, por lo que sus decisiones son clave para el yen. El Banco de Japón ha intervenido directamente en los mercados de divisas en algunas ocasiones, generalmente para reducir el valor del yen, aunque evita hacerlo con frecuencia por las inquietudes políticas de sus principales socios comerciales. La política monetaria ultralaxa del Banco de Japón entre 2013 y 2024 provocó una depreciación del yen frente a las principales divisas debido a la creciente divergencia entre la política del Banco de Japón y la de otros grandes bancos centrales. Más recientemente, la retirada gradual de esta política ultralaxa ha brindado cierto apoyo al yen.
Durante la última década, la decisión del Banco de Japón de mantener una política monetaria ultralaxa ha acentuado la divergencia con las políticas de otros bancos centrales, en particular con la de la Reserva Federal de Estados Unidos. Esto propició una ampliación del diferencial entre los rendimientos de los bonos estadounidenses y japoneses a diez años, lo que favoreció al dólar estadounidense frente al yen japonés. La decisión del Banco de Japón en 2024 de abandonar gradualmente la política ultralaxa, junto con los recortes de los tipos de interés de otros grandes bancos centrales, está reduciendo este diferencial.
El yen japonés suele considerarse un activo refugio. Esto significa que, en momentos de tensión en los mercados, los inversores son más propensos a colocar su dinero en la divisa japonesa por su supuesta fiabilidad y estabilidad. En épocas de turbulencias, es probable que el yen se fortalezca frente a otras divisas cuya inversión se considera más arriesgada.